Tenía un mundo junto a su guitarra, ella le mostró rincones de latitudes impensadas para su profunda e inocente mirada.
La musica le habia llevado a conocer hermosas personas de las cuales se enamoraba vez tras vez al compartir nostálgicas melodías en atardeceres que dulcificaban aquella escena.
Le debía mucho a los escenarios, cada aplauso le envolvia el corazón en agradecimiento y esa belleza le llevó a ser agradecido, mas no feliz. Era raro aquello , se cuestionaba sus momentos más no su vida.
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